Literatura en tinta y bits
Mientras descienden las ventas de los libros de papel y aumentan las de los e-books, una nueva generación de escritores aprovecha las ventajas del formato en auge.
Hasta hace poco más de cinco años, los visitantes de la Feria del Libro de Londres no lo tenían fácil para encontrar referencias o productos relacionados con el libro electrónico. Las compañías tecnológicas se veían entonces arrinconadas al final de uno de los pabellones. En abril de este año, sin embargo, el e-book fue uno de los protagonistas de la Feria, que contó con más de 80 stands relacionados con la edición digital. El Salón del Libro de Turín siguió en mayo una tendencia similar al tener como lema la Primavera Digital y al contar por primera vez con la presencia de Amazon, el gigante del comercio electrónico de libros. El e-book está de moda y, a la luz de los datos, ha llegado para quedarse.
En 2011, se vendieron en España 20.119 títulos para e-book, lo que supone un aumento del 17,9% respecto a 2010, según los datos de la Agencia Española del ISBN. Paralelamente, las ventas de los tomos de papel descendieron en el mismo periodo un 14,3%. En 2011 se vendieron, además, 285.000 reproductores de libros digitales, cinco veces más que el año anterior, según la compañía de investigación de mercados GFK. Pese a todo, en España la facturación del libro digital solo supuso el 3% de los ingresos totales del sector, unas cifras alejadas de otros países como EEUU, donde el libro digital crece un 169,4% mientras el de papel cae en un 24,8%.
¿Por qué en España la transición es más lenta? El escritor y periodista Braulio Llamero, premio El Barco de Vapor en 1987, intenta explicarlo: “Para las grandes editoriales, la transición es complicada. Sus beneficios siguen llegando del papel y no pueden romper de la noche a la mañana con todo lo que hay detrás de una industria así. Su obsesión es que el e-book no les mate el papel antes de tiempo”. La llegada de Amazon a España en diciembre de 2011, sin embargo, ha acelerado el proceso. Desde entonces, las grandes editoriales se han zambullido en los bits. Planeta, por ejemplo, ha creado Zafiro y Scyla, dos sellos que publican exclusivamente en digital a precios bajos; Ediciones B ha hecho lo mismo con la marca B de Books y Random House Mondadori ha abierto dos colecciones digitales, Endebate y RHM Flash. El objetivo, según Llamero, es “explorar por el lado opuesto” mientras las editoriales mantienen “precios imposibles”.
El precio de los e-books es, precisamente, objeto de grandes debates en la Red. En la tienda on-line de La Casa del Libro, por ejemplo, Esta noche dime que me quieres, del autor Federico Moccia y editado por Planeta, en formato e-book cuesta 13 euros, solo cinco menos que en papel. Jessica Höhne, responsable de B de Books –cuyos precios oscilan entre 1,99 y 9,99€- lo explic
a: “No es solo un tema de que para la versión digital se pueden descontar los costes de almacenaje, impresión y transporte, sino que la gente simplemente está acostumbrada a pagar mucho menos o incluso nada por los contenidos en Internet”. José López Jara, director editorial de Scyla, va en la misma dirección. “A pesar de que nuestros precios son muy económicos – entre 0,99 y 4,99€-, la gente sigue buscándolo gratis”.
Aharon Quincoces, de la Editorial Intangible, que publica únicamente en digital, matiza: “Valor y precio parecen sinónimos y no lo son. Hay libros electrónicos que no pueden ser económicos, ni puede pretenderse que los pequeños editores regalen su trabajo ni el de sus autores. El precio razonable puede estar alrededor de los cinco euros”. También Braulio Llamero señala esa cifra como la ideal para un e-book y subraya que tras los bajos precios de los sellos digitales creados por las grandes editoriales se esconde algo más. “Están tanteando un terreno que desconocen. Y por tanto, dado su poderío económico, no tienen problemas en perder dinero al principio, si con ello exploran y cierran en lo posible el nacimiento de nuevos competidores. Estoy convencido de que las tímidas divisiones digitales de esos dos sellos pierden dinero”.
Una nueva generación
En Amazon, sin embargo, se pueden encontrar libros autopublicados por debajo de un euro. Muchos de ellos pertenecen a un grupo de escritores que se autodenomina “Generación Kindle”, en referencia al reproductor de Amazon. Son autores que, en su mayoría, decidieron colgar los libros que tenían escondidos en un cajón tras fracasar buscando una editorial. Algunos han triunfado en la Red y ya publican con grandes compañías, pendientes siempre de los primeros puestos de ventas en Amazon. Eva García Sáenz alcanzó los primeros puestos del ranking y acaba de publicar su libro La saga de los longevos en papel con la editorial La Esfera de los Libros. “Sinceramente, lo que buscaba al colgar mi obra en Amazon era que leyeran mi novela, darla a conocer”, explica, a la vez que reconoce que su éxito fue “bastante automático. Recuerdo que abrí mi cuenta de Twitter un 22 de febrero y en un par de días tenía cientos de seguidores”.
El fenómeno español en Amazon actualmente es La tumba compartida, que lleva muchas semanas sin apearse de los primeros puestos de ventas. Vale 0,89 €. Su autora, Antonia Romero, explica lo que es la Generación Kindle: “Somos escritores muy diversos que tenemos en común, sobre todo, la fe en nuestra obra y el cansancio del sistema de selección al que nos someten las editoriales. Lo duro, largo y deprimente que es la búsqueda de editorial una vez que has terminado una novela”. La pregunta parece clara: si los autores desconocidos triunfan en la Red, ¿por qué las editoriales no apostaron por ellos en su día? Jessica Höhne se excusa: “Hay que tener en cuenta la enorme cantidad de manuscritos que nos llegan. Es imposible leer y revisar todos y no saltarse algún novelón o un futuro autor estrella”. De momento, muchas editoriales, como Sinerrata e Intangible, se están sirviendo de las nuevas tecnologías y redes sociales como Twitter para buscar nuevos autores.
Internet da, por tanto, una nueva vía para que los autores vean sus obras publicadas. Lo saben bien en las escuelas de escritores. “Para los alumnos, es una oportunidad de ver el resultado de su trabajo. Los costes se reducen y las grandes como Amazon agilizan y hacen accesible el que ellos mismos lo puedan subir y promocionar”, explica Paloma Mayordomo, directora de la Escuela de Escritores Alonso Quijano. Esa última palabra, promocionar, es clave para poder destacar en la vorágine de información de Internet. Mayordomo explica algunas formas de promocionarse en la Red: “Es interesante la edición de booktrailers, una forma audiovisual de presentar a los lectores un libro, a semejanza de lo que se hace con los estrenos de cortos y películas. Para conseguir una marca en Internet hay que tener tesón y una estrategia clara”.
Existe la creencia, en cualquier caso, de que buena parte del contenido que se autoedita en Internet no llega a unos mínimos de calidad. “Está claro que es más fácil publicar, pero el lado negativo es que se publica demasiado. En Internet hay talento, desde luego, pero es verdad que hay más ruido que talento. Pero eso también pasa en papel”, señala José López Jara. “Hay autores que ponen mucho esmero en sus libros e incluso cuentan con estupendos profesionales para aspectos tan importantes como el diseño, la corrección, la maquetación, etc., pero hay otros casos en que estos detalles no se cuidan lo suficiente y el resultado, a veces, es prácticamente ilegible”, explica Amalia López, de Sinerrata.
Y, después de todo, ¿qué futuro le espera al papel? Pocos creen que vaya a desaparecer. “Quizá pase como en la música con el vinilo, que se ha convertido en un objeto de culto”, explica Mayordomo, una tesis que apoya López Jara: “Habrá menos y serán objetos mucho más cuidados”. La tinta y los bits seguirán, de momento, conviviendo con las letras.














Mientras las editoriales ponen trabas y mil trabas a publicar a nuevos escritores,estos se buscan la vida utilizando internet
Os dejo una biblioteca virtual lee-gratis com
Siempre he comprado libros. Desde marzo tengo un e-reader y todavia no he comprado un e-book. Razón: me niego a pagar lo que me piden. Si en papel vale 22€ no puede costar digital 17€, que cueste 8€ lo entenderia. Y es cierto que hay libros por menos de un euro pero yo escojo lo que quiero leer por el contenido, el autor o mi momento vital nunca por el precio.
Pues anda que no hay toneladas de libros electrónicos buenos, de calidad, por debajo de 8 euros. Con todos los respetos, la coartada de los precios altos para leer solo libros robados se ha debilitado mucho, querida María…