Los colores, pocas veces, resisten el paso del tiempo

jun 14, 2012 2 Comments by

Cada vez son menos los futbolistas que se quedan en el club de toda la vida, un fenómeno habitual en el balompié español.

“Un caballero no abandona nunca a una señora”. El 2 de octubre de 2003, Alessandro del Piero, jugador de la Juventus de Turín, pagó de su bolsillo dos enormes anuncios que certificaban que seguía igual de enamorado que el primer día. A falta de firmar el contrato que lo corroborase, hizo público en La Stampa, de Turín, y La Gazzeta dello Sport, de Milán, que su pasión por los colores blanco y negro, que viste la Vecchia Signora, era para toda la vida. Primero en el campo y después, si el club quería, en los despachos, pero siempre defendiendo el mismo escudo. Todo ello en un mundo como el fútbol, en el que la fidelidad parece ser un recuerdo asociado a imágenes en blanco y negro.

En esos dos colores recuerdan los aficionados del Real Madrid a Manuel Sanchís Martínez, uno de los integrantes de aquel equipo Yé-yé que capitaneó Paco Gento en los 60. Un símbolo del club de Chamartín que antes de recalar en la capital jugó varias temporadas en el Barcelona. “Mi padre era de Valencia y tenía que ganarse la vida. Era un profesional que trabajaba donde le dejaban”, explica su hijo. Un hijo, que también futbolista, no se movió de Concha Espina durante los 18 años de su carrera deportiva.

“El concepto de amor a los colores está equivocado. Cuando uno es jugador, no es un aficionado, se debe a quien le paga”, defiende sin asomo de ese romanticismo que se le supone a alguien que nunca se movió del Bernabéu. Hace, sin embargo, una concesión: “Mi caso es diferente. Yo nací aquí y el Real Madrid era mi club. Si hubiese debutado en otro sitio quizás me hubiese marchado, pero es que era difícil mejorar”. Para él no hay duda, como en su casa en ningún lado.

Javier Irureta también tuvo desde niño la ilusión de jugar en el equipo de su ciudad, el Real Unión de Irún, pero cuando el dinero y la posibilidad de ganar títulos aparecieron, la situación cambió. “El tema sentimental termina desapareciendo. La vida profesional es corta y uno quiere avanzar económicamente, pelear por cotas mayores, vivir experiencias nuevas… Si no lo haces te acaba pesando”, se justifica. Una opinión que Sanchís hijo comprende: “Cuando te llama un club importante es difícil decir no”.

Andoni Goikoetxea, uno de los  protagonistas de los últimos títulos ganados por el Athletic Club de Bilbao en los años 80, difiere de sus compañeros. “A mí me hicieron una oferta del Real Madrid y ni me lo planteé. Para mí jugar en San Mamés era cumplir el sueño de mi infancia. Aquí me formé como jugador y como persona. No había más opciones”, explica para terminar reconociendo que “esto es un negocio”. Él mismo lo vivió en sus propias carnes al tener que terminar su carrera en el Atlético de Madrid por unas “causas mayores” que prefiere no explicar.

Excepciones que confirman la regla

Francesco Totti en la Roma, Paul Scholes en el Manchester United o Paolo Maldini en el Milan. Estrellas del fútbol que siempre defendieron y, algunos siguen defendiendo, unos mismos colores mientras veían pasar a su lado a jugadores intermitentes que un día peleaban en su bando y la semana siguiente en el del vecino. ¿Por qué son casos tan aislados?

“Hay algunos sitios donde hay un fuerte sentimiento de identificación y en los que además por su categoría merece la pena quedarse. Pero son muy pocos”, confirma Irureta. El resto lo corrobora y además apunta a algún factor adicional. “Cada vez hay menos paciencia, se prefiere fichar a un brasileño que apostar por alguien de la casa. Es imposible aguantar en un sitio el que ni siquiera te dan la oportunidad de empezar”, confirma Sanchís hijo tras alabar el modelo de su gran rival, el Barça.

De lo que tampoco hay que olvidarse es de que mantener una carrera larga en un mismo sitio no es solo cosa de voluntad. “Hay que ser muy bueno y tener la suerte de lado. Lo demás son pequeños sacrificios”, explica Goikoetxea. Sanchís hijo también lo cree. “Al final, si eres aficionado del mismo club en el que juegas siempre es más fácil llegar a un acuerdo. Haces más concesiones. Pero bueno, es que yo estaba en el Real Madrid. ¿A dónde me iba a ir?”, concluye.

Esta misma pregunta que se hacía el excapitán blanco es la que respondió Del Piero hace cuatro años. Apenas un lustro después de publicar su renovación de por vida, su equipo fue descendido a segunda división tras verse envuelto en una trama de amaño de partidos. Él mantuvo su promesa. Mientras compañeros suyos como Emerson, Zambrotta, Thuram o, el entonces capitán de la azzurra, Fabio Cannavaro huían, Ale siguió luchando en Turín. Hoy, cinco años después y camino de cumplir los 38, sigue allí, demostrando que el amor para toda la vida aún es posible. Este año volvió a ganar la Liga con su Vecchia Signora pero tuvo que anunciar que no renovaría por decisión del club. La fidelidad ya no tiene recompensa.

Fotos cedidas por Raúl Cancio.

Ocaso

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2 Responses to “Los colores, pocas veces, resisten el paso del tiempo”

  1. Carlos says:

    Excelente artículo. Qué bueno son este tipo de reportajes para el periodismo.

    Me gustaría añadir otro futbolista más. Manolo Jiménez. Lateral del Sevilla a finales de los 80 hasta finales de los 90. Jugó en la selección y en Italia 90. Tuvo ofertas del Real Madrid y prefirió quedarse en el Sevilla incluso perdiendo dinero.

    La esencia del fútbol. El deporte y la vida por encima de la economía. Un paso adelante de los valores que enseñan.

    Manolo Jiménez continuó vinculado al Sevilla. 5 años entrenando al filial llevándolo a Segunda División. Y ocupó el cargo de primero ante la salida de Juande Ramos. Estuvo dos años y llevó al equipo a la Champions. Sevillista desde la cuna.

  2. Iban Guerrica says:

    Excelente artículo el redactor muy bueno!

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