Mosquera no llega al último puerto

jun 11, 2012 2 Comments by

Tras 14 meses sin correr y sancionado con dos años de suspensión por dopaje, el ciclista se resigna a retirarse.

Ezequiel Mosquera (Teo, A Coruña, 1975) rozó la gloria a la tardía edad de 35 años en la Vuelta a España de 2010. Aunque ganó la etapa reina, no pudo arrebatarle el liderato final al italiano Vincenzo Nibali. “Ataqué para ganar la ronda, pero llevarme la etapa me hace feliz”, reconocía Mosquera tras cruzar la meta. Dos semanas después, se filtraba el resultado adverso en un control antidopaje durante la carrera. Desde ese momento, ni una pedalada en competición y, tras 14 meses de frustraciones, una sanción de dos años que comenzó a contar desde su notificación, que recurrió el pasado 16 de mayo ante la justicia ordinaria sin pasar por el último escalafón de la justicia deportiva, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). Con 37 años, y diga lo que diga el tribunal, la sanción supone la retirada de un ciclista que comenzaba a  saborear las mieles de la gloria.

Pero Mosquera siempre ha llevado una carrera algo distinta a los demás profesionales. “Yo aborrecía toda esta mierda que hay alrededor de las bicicletas, el negocio que hay detrás de todo esto. Pero el ciclismo en sí, estar rodeado de gente a la que le gusta y sufre encima de la bici como yo… ¡Joder, eso me compensa! Al final es un deporte que tiene algo que no tienen los demás”, asegura. De la misma forma que le compensó pasar al profesionalismo en Portugal con 18 años en un ciclismo “más familiar, en el que ganabas poco dinero pero el cambio no era demasiado brusco”, recuerda. Volvió a España formado como ciclista pero con la ilusión de un chaval, ya con 30 años, para enrolarse primero en el Kaiku, donde acabó entre los diez primeros en todas las carreras que disputó y, posteriormente, en el Comunitat Valenciana, donde el estallido de la Operación Puerto le impidió correr la Vuelta. Hasta que llegó al Xacobeo Galicia, donde empezó a dar auténticas exhibiciones en la montaña de la Vuelta de 2007 que le permitieron ser quinto: “No todo el mundo puede decir que ha sido el máximo exponente del equipo de su tierra”.

Después de ese debut, Mosquera participó en las cuatro ediciones siguientes de la carrera española y nunca bajó su registro del primer año. Fue cuarto en 2008, repitió la quinta posición en 2009 y se subió al podio en 2010. La sanción cortó la progresión de una estrella tardía. Seis meses después de su última aparición pública en la rueda de prensa que dio tras recibir de forma oficial la notificación de la Federación Española de Ciclismo, Mosquera mantiene el físico de un ciclista profesional gracias a la hora y media de carretera que hace todos los días, aunque reconoce que ya no tiene fondo. Recién duchado tras participar en una marcha cicloturista en Vigo, con un hablar pausado y resignado parece haberse sacado un peso de encima. “Tengo momentos mejores y momentos peores”, reconoce. “Cada vez piensas un poco menos en el pasado y un poco más en el futuro”.

Pero su pensamiento vuelve irremediablemente al 30 de septiembre de 2010, el día en el que se filtraron los resultados de un control antidopaje que había pasado durante la Vuelta. Ese mismo día, también se conocieron los resultados de David García, compañero del Xacobeo Galicia. A ambos se les detectó Hydroxyethil Starch (HES, en sus siglas en inglés), un almidón sintético de uso hospitalario que se utiliza para aumentar el volumen de plasma en la sangre y que aparece en el listado de sustancias y métodos prohibidos en el deporte como un agente enmascarante, (generalmente de EPO) cuando se administra por vía intravenosa. En las muestras de Mosquera no aparecieron restos de EPO. En las de García, en cambio, sí. La Federación le sancionó con dos años de suspensión. Meses después, García reconocía su positivo. “Se arrepintió, pero en su momento no salió a decir que yo no tenía nada que ver. Se marchó a Brasil y montó allí su empresa. La verdad es que la relación ya no fue la misma”, se lamenta Mosquera.

En las primeras etapas de la Vuelta de 2010, el ciclista coruñés había firmado un contrato de dos años por el Vacansoleil holandés. Era un equipo nuevo, que había conseguido una licencia Pro Tour -la Primera División del ciclismo internacional-, lo que le permitía tener una muy buena ficha y optar a correr las tres grandes rondas: Tour, Giro y Vuelta. En la Grande Boucle,  además, aspiraba a ser el jefe de filas con 36 años. Mosquera afirma que, tras conocerse los resultados del control, la Unión Ciclista Internacional (UCI) la aseguró en varias ocasiones que no tenía de qué preocuparse, que todo se solucionaría. “Nos dijeron que sería cuestión de tiempo”, asegura Frank Kwanten, portavoz del Vacansoleil, vía telefónica. Confiado en que así sería, Mosquera firmó un papel por el que renunciaba a cobrar un solo euro hasta que se solucionara todo.

En diciembre de 2010, la defensa solicitó a la UCI permiso para remitirle el informe científico de un experto independiente para tratar de agilizar el proceso, “ya que con todo el caso Contador en la Federación estaban hasta arriba”, según reconocen fuentes cercanas a la defensa. En el informe remitido a la UCI, firmado por el Catedrático de Fisiología Alfredo Córdova Martínez, imputado en la Operación Puerto, aunque finalmente exonerado, se afirma que no se puede demostrar que el hidroxietil hubiera llegado al cuerpo del ciclista por vía intravenosa, que no mejora el rendimiento deportivo y que no enmascara otras sustancias. Según fuentes cercanas a la defensa de Mosquera, poco tiempo después, un informe remitido por la Agencia Estatal Antidopaje (AEA) coincidía con el informe de la defensa. La UCI nunca respondió.

Nueva temporada

A principios de 2011, Mosquera se preparaba para comenzar su nueva aventura. “Estaba entrenando bien y estaba inscrito para [correr] en la Vuelta a Andalucía [en el mes de febrero]. El equipo me decía: “No estás sancionado, nos pareces una persona honesta, tú corres en Andalucía”. Tenía el billete sacado, estaba entrenando y el viernes antes de salir, estalla el caso de Riccardo Ricco, -uno de los más truculentos casos de dopaje en el pelotón internacional y que iba a ser compañero del gallego-, y le dijeron: “Espérate unos días en casa, que necesitamos un poco de paz, te anotamos para la siguiente”.

Hasta el mes de mayo, la UCI no remitió una notificación a la Federación, instándole a abrir un expediente disciplinario por la violación del Reglamento Antidopaje de la UCI  en sus artículos 21.1 y 2, en los que explica que el corredor tiene una responsabilidad objetiva. “El ciclista tiene que acreditar fehacientemente y de una manera inequívoca cómo ha llegado esa sustancia a su cuerpo”, explica Luis Sanz. “Por lo que recuerdo del expediente, no ha sido capaz de demostrarlo y de ahí los dos años de suspensión. De ser cierto que ingirió el hidroxietil por vía oral, ¿cómo es que todos los demás ciclistas no han dado positivo?”. En el caso de Alberto Contador, que en sus alegaciones reconoció haber comido la carne vacuna adulterada con clembuterol, la Federación entendió que no había motivo para sancionarle. “Al final todo se reduce a diferentes interpretaciones de la reglamentación. Es un tema apasionante para el debate”, zanja Sanz. Finalmente, Mosquera fue sancionado con dos años de suspensión, que empezaron a contar 14 meses después del inicio el procedimiento. Se le anulaban, además, todos los resultados desde la recogida de la muestra y se le imponía una multa de 276.000 euros.

El pasado 16 de mayo, la defensa de Mosquera presentó un recurso contencioso administrativo contra la resolución de la Federación. “Lo acabaremos peleando en la justicia ordinaria mucho, pero tardará… Puede llegar a los tres años”, reconocen fuentes cercanas a la defensa del corredor. La otra opción que le quedaba a Mosquera era recurrir al TAS. Pero esas mismas fuentes lo descartan: “Son unos abogados que hacen de árbitros y de jueces, pero que no son independientes porque no confían en la justicia”. Luis Sanz no cree que esa sea una solución: “Si ha recurrido a la justicia ordinaria es que ha admitido el positivo y no tiene argumentos. Además, en todos los años que llevo en la justicia deportiva no creo en las conspiraciones en contra de los deportistas”.

Pero Mosquera intenta mirar hacia el futuro, aunque no ve las cosas muy claras. “Buscas proyectos, vas dándolos forma, pero si no le ves viabilidad los paras”, reconoce. “De momento, salgo a dar una vuelta con la bici y estoy con mi niña”.

Ocaso

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2 Responses to “Mosquera no llega al último puerto”

  1. Vero Ball says:

    Pobre Mosquera… Su caso no fue tan mediático como otros y pocos son los que se acuerdan. Suerte y ánimo para él.

  2. Tomás says:

    Me gusta la redacción del artículo, espero leer más…manteniendo el nivel :-D

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